Aprende a sonreír sin motivo.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Alguna vez os habéis sentido tan felices, tan tan felices, que ya no vale la pena vivir más?

 Hace tiempo que sé que del amor nunca se puede saber nada del todo. Que es como una ventana desde la que se ve un paisaje que va más allá de donde nos alcanza la vista. Es sólo una brisa. Sí, eso es. El amor es una brisa. Una caricia. Una caricia suave, de esas que a veces erizan la piel, y otras simplemente se olvidan. Pero el amor es, a fin de cuentas, un camino. Un camino que serpentea, baja, sube, se detiene y la vegetación lo corta, y tienes que desandar, volver, irte. El amor también es una respuesta. Es un hombro para aquel que llora, y una palmada en la espalda para aquel que, desesperado, se resigna. Es una inmensidad. No sabría deciros por qué, pero creo que aquella persona que ama se vuelve infinita. Y se le puede notar en la mirada, que el amor le besa la heridas. Le cura. Le abraza fuertemente. Y es tan bonito como cuando nosotros recordamos sonreír aunque estemos solos.

domingo, 20 de abril de 2014

Veranos vestidos de alquitrán.

Que cabrón es el pasado, siempre dándonos envidia con sus historias maravillosas y recuerdos imposibles de borrar que te hace querer volver cada día otra vez, que te hacen ver que eso que tuviste no lo volverás  a tener hasta que seas capaz de darte cuenta de que nada se puede igualar y que nunca tendrás lo que una vez tuviste. Pero es inevitable comparar lo de ahora con lo de antes, los de ahora con el de antes, y por mucho que me esfuerce en querer que una persona me haga sentir como tú es imposible.
Me parece tan difícil volver a estar tan alto que muchas veces pienso que nunca llegaré a esa felicidad, y es una pena, porque se estaba tan bien que poca gente ha llegado y está conmigo para poder contarlo.


Ahora estoy mejor, claro que sí, pero no puedo negar que cada día piense en ti y en lo que perdimos,en lo que perdí, en lo que pudimos tener, en lo que pude tener, en lo felices que podíamos a ver sido llenándonos el alma con todas esas cosas que nos dijimos y que jamás nadie podrá volver a decir de esa forma tan especial, tan genial, tan como tú.


"Veranos en vilo hasta el final"

viernes, 4 de abril de 2014

Bebe rubia la cerveza pa' acordarse de su pelo.

 Porque por todos los problemas que tenga ahora mismo, por muy mal que lo esté pasando, sé que ella está ahí, con su carita de pesca. No llevamos una buena temporada y gran parte es por mi culpa, por mi cabeza que no sabe ni donde está, pero sé que por mucho que nos enfademos o nos gritemos diciéndonos cosas que no queremos ella va a estar conmigo ayudándome como mejor lo sabe hacer, con sus " buenas noches chiquitina", con sus abrazos, con sus pequeños detalles que la hacen tan tan especial. Ella no sabe todo lo que la quiero, pero podéis estar seguros que si ella llora voy a ser la primera que esté ahí para darla un abrazo de los nuestros, que si alguien le hace daño será la que le acompañe  a decirle cuatro cosas a esa persona, que si ella se tira, yo voy detrás.
Gracias por se así, por ser Eli.
Pequeñita pero ENORME.

Es que cuando la maquina del mundo se detiene
y todo me sabe a error por repetir,
ella funciona.
Cuando me caigo en la trinchera que llevo años cavando,
ella sonríe y me levanta.

Entiendo que queráis quererla.

Pero yo la quiero
por muchas más razones.

viernes, 31 de enero de 2014

No supe impedir que te marchases, pero si desear que no te fueses.

Quizá no supimos querernos sino haciéndonos daño. Quiero decir, el amor nos convierte en personas irracionales. Y allí estábamos, con las manos extendidas hacia la distancia, mientras nos acercábamos con los ojos y no matábamos sin decir nada. “No dejemos para mañana lo que nos pueda romper hoy”. Y eso fue ayer. Tengo una colección de cicatrices que se parecen a tu boca.

Me gustaría recomponer los trozos de aquellos atardeceres que hemos jodido: desgarrado, como si fuesen un lienzo, con tus uñas clavadas en algún lugar entre el cielo y mi espalda. Iría a hacerte una vez más. Feliz, digo. Y es que los sábados me parecen domingos sin ti. Es decir, me creas inviernos en casa. Y el final del otoño me está pareciendo una desilusión constante porque se están cayendo todas las hojas sin que las pisemos. Dejemos las costumbres para otro día, para cuando, más que estar de pie, no me sienta derrumbado. O para cuando comprenda que la soledad no tiene nada que ver con la nicotina. Algo estamos haciendo mal. O es que no supimos besarnos bien. O quizá lo que sucede es que le teníamos miedo a hacernos felices por no saber cómo reaccionar. Y entonces nos hicimos un lío del que se terminaron colgando la mitad de nuestras esperanzas. Ahorcadas, como las palabras que se nos quedaron en la punta de la lengua. ¿Sabes?, a veces pienso en cómo habrían cambiado las cosas si hubiésemos reconocido lo gilipollas que éramos, antes de decidir irnos para evitar justificar nuestra incapacidad para arreglarnos las vidas. Y me entran escalofríos.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Queríamos ser tanto que se nos olvidó ser algo.

  Y como el verano también es caprichoso, los días pasan sin darte cuenta.Agosto es cada vez más Septiembre, Cañadío vuelve a esconderse y en el BNS ya no cantan Turnedo ni ponen copas de garrafón a altas horas de la madrugada. 

Sabía que en la etiqueta estaba escrita la fecha de caducidad con mayúsculas y me había leído una y mil veces el mensaje tatuado en su billete de vuelta  de “consumir preferentemente antes de acabar el verano“. Pero no se si el tiempo fue demasiado deprisa o fuimos nosotros que estuvimos demasiado lentos, el caso es que quedaron pendientes tantos momentos que no hay momento que no dejase de pensar en ello.
Y lo que empieza siendo una historia como otra cualquiera de chico conoce chica, acaba en despedida en estación de autobús con pañuelo blanco lleno de mocos y canción dramática de fondo. Una escena digna del peor libro de Federico Moccia.
Y es curioso como a veces, en contadas excepciones, las cosas salen exactamente como te hubiese gustado que no saliesen. Incluso peor, si cabe. Con peros, con puntos y comas y contratiempos que te ponen a prueba.

martes, 19 de noviembre de 2013

Quiero un re-encuentro.

Déjame que te explique que vago con un corazón a medias desde el día en que te despedí a punto de coger un autobús.
Déjame que te explique que prefiero echarte de menos de aquella otra forma.
Cómo tu solías decir: Porque sin despedidas, no habría reencuentros, así que deja de llorar idiota que en nada nos volvemos a ver.
Y así, todo así...

domingo, 17 de noviembre de 2013

Lo que la cerveza a la resaca.

"Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres"                 
 Sé que la distancia puede ser mayor o menor, pero siempre se ocupa de fabricar problemas que en realidad no existen. Pero también he aprendido que hay bonitas maneras de echarse de menos.
Sé que las tentaciones existen, que están por todas partes, porque para eso fueron inventadas. Y sé que cerrar los ojos al pasar no te aleja de ellas. Al contrario, cuanto más abres los ojos, con más detalle ves que no valen ni la mitad de lo que ya tienes.
Sé que si no tienes el valor suficiente, el hombre de tu vida no será necesariamente el hombre de tu boda. Son palabras parecidas, pero no significan lo mismo. Y el matiz está en el empeño que le pongas.
Sé que el tiempo, cuando lo dejamos pasar como meros espectadores, acaba destruyéndolo todo. Que al igual que cura, también puede crear abismos y que lo único productivo que podemos hacer con él es aprovecharlo e invertirlo en aquello que nos hace felices.
 Y por último, sé, que el mejor remedio para el mal de amores es querer, Igual que la resaca se pasa bebiendo cerveza.