Aprende a sonreír sin motivo.

jueves, 3 de octubre de 2013

3 de octubre.

Yo solo quiero volver a estar un ratito más en el año pasado, que aunque no te tuviera cerca te tenia conmigo como nunca. Que yo estaba en Irlanda pero en cambio tú podías contar mi día mejor que cualquiera.Yo quiero volver a esa época, cuando me echabas de menos, cuando te echaba de menos...cuando nos pasábamos el día planeando cómo iba ser el día que nos viéramos. 
Ese día lo sigo esperando, ese día nunca llego.
Ni llegará. Y eso duele.

martes, 1 de octubre de 2013

Aún te recuerdo.

Y  cuanto más estás con otra persona más necesitas a otra, te das cuenta de que nadie es como él y nadie nunca lo será.
Porque sólo quiero que me lleguen a tratar un cuarto de como me tratabas tú.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Vuelve

"Ésta es la verdadera e imposible historia de mi grandísimo amor. Con la esperanza de que ella no lo lea y me lo reproche no he incluido muchos detalles reveladores. Su nombre, los datos personales sobre su nacimiento y educación y cualquier cicatriz o mancha de nacimiento identificables. Aun así, no puedo evitar escribirlo para ella. Y decirle: lamento cada palabra que escribí para cambiarte, lamento tantas cosas. No podía verte cuando estabas aquí y ahora que te has ido te veo en todas partes. Se puede leer esto y creer que trata de magia pero enamorarse es un acto de magia, como la escritura. 
Ella vino a mí siendo ella misma, yo sólo tuve la suerte de estar allí para atraparla."


Y yo, yo también TUVE esa suerte.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Santander siempre será nuestro.

Tener una prima así vale más que cualquier cosa. Gracias por esos paseos, gracias por haber venido este fin de semana, pero lo más importante, gracias por hacerme sentir querida, por hacerme ver que tengo a alguien a quien importo y que va a estar siempre conmigo. Gracias por venir en el mejor momento, gracias por quererme así, como tú lo haces.




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Como una manzana que al morder mi cabeza me confunde.

Hay personas que se enquistan, literalmente. Son el tipo de persona que llega por azar, en el momento preciso. Son personas adictas a los actos casuales, un tómalo o déjalo. Pero nadie te avisa de que si decides cogerlo no vas a poder soltarlo nunca más.
Tienen el poder de sacarte de ti mismo, de despertar tus sentimientos más oscuros y escondidos. Los que ni siquiera sabías que existían. Pueden encender la caja entera de cerillas con sólo estar cerca. Como el tabaco, como el alcohol, como todas las drogas, no sabes cómo dejarlas. No quieres dejarlas, en realidad. Te armas de valor y te repites día tras día que esa será la última vez. Hasta que parece que lo ha sido.
Pero, por suerte o por desgracia, el pasado siempre vuelve, para recordarte que está ahí. Y vuelve como esa persona, de noche, una noche. La noche es exactamente igual, te confunde, te hace pensar que nunca más será de día, que esas horas durarán eternamente. Y caes. Caes en picado hacia un lugar del que poca gente vuelve sana y salva.
De pronto vuelven las miradas, el baile de máscaras, la barra de hierro ardiendo que te quema las manos si la sostienes demasiado tiempo. Hasta que te quemas. Y mientras te quemas desearías poder quemarte por el resto de tu vida. Firmarías el ingreso directo en la unidad de quemados si pudieses hacerlo durar diez minutos más. Porque es esa persona, y tú sabes perfectamente quien es, sabes de quien hablo.

sábado, 24 de agosto de 2013

Hoy te echo un poquito más de menos, más de lo normal.

   Nosotros debimos estar juntos. Permanecer juntos. Yo debí buscarte menos, provocarte más. Tú debiste quedarte. Debimos quedarnos juntos, viajar por el mundo en mi cama, deshacer las almohadas, soñar, volar, quedarnos. Debí verte más los dientes, hacerte reír, tomarte de la mano y nunca dejarte ir. Debí no haberte querido tanto, no hacerte sentir necesario así tal vez te hubieras quedado. Debí conocerte más antes de enamorarme, debí enamorarte más antes de quererte tanto.

Debí y debiste, debimos tanto.

martes, 20 de agosto de 2013

Pocas cosas había más bonitas que tener a alguien importante en tu vida aunque fuera a miles de kilómetros.

Ojalá te pudiera seguir teniendo ahora mismo, poder estar hablando de todo y a la vez de nada como solíamos hacer, ojalá pudiera volver al verano pasado aunque fuera por tan solo un par de minutos.
Sé que no sirve de nada lamentarse y seguir estando mal, pero es que creo que cometí el grandísimo error de quererte demasiado, me acostumbré demasiado rápido a tus buenas noches, a las noches en vela regalando y recibiendo sonrisas a cientos de kilómetros, y ahora amigo es cuando me doy cuenta que de una vez por todas me toca desacostumbrarme a todo eso que me hacía plenamente feliz.
Me da pena que todo esto acabe así, pero ya me dijiste una vez que los verdaderos amores nunca pueden terminar bien y que siempre uno es el que termina peor, que razón tenias, como siempre.
A veces para animarme, pienso que si la vida ha elegido que nos separemos es por algo y que nadie sabe si en algún futuro lejano nos reencontraremos dispuestos a retomar lo que un día dejamos escapar. Si algún día pasara eso no dudes en que me iría contigo de cabeza, sin pensármelo dos veces, pero hasta entonces necesito volver a vivir, volver a disfrutar, volver a tener ilusiones.
Estoy segura que volverán las noches eternas, mis tonterías para hacerte reír y los "buenas noches idiota" cuando casi estaba amaneciendo.

Porque pocas cosas había más bonitas que echarte de menos por no poder verte.